miércoles, abril 11, 2012

Una noche que debe de tener un cuento que la cuenta. Cantando bajo la lluvia una noche de abril

En la primera línea que quede claro. No voy a tener la capacidad para narrar lo vivido en la noche del 4 de abril. Los que quieran abandonar la nave, están en todo su derecho. Los que siguen adelante con estas líneas, prometo mi mayor "fuckin" esfuerzo para esa noche que debe de ser narrada, que quedará (y no digan luego que no les avise) como una noche mítica en la historia del rock en Argentina. Allá vamos, al infinito y más allá. Mucho más allá.
Y al final, Kurt quiso.

04 de abril - Quilmes Rock Día 2 - Tarde/Noche 

Otra vez el apuro. Las corridas, y dónde estás, y ves aquel árbol torcido y por fin, el ansiado encuentro con los integrantes de un trío que promete más que Los Panchos. Otra vez las muñecas con pulseras mágicas que abren paso, y sin mucho mediar, al campo, de frente, los primeros acordes de Don´t Sit Down Cause I´ve Move Your Chair de los Arctic Monkeys. Gracias por el aviso queridos monos, pero la experiencia me indica, desde aquel Luna Park de hace unos años, que la cosa es para agitar de parado. A estos tipos los vengo escuchando desde arrancaron. De verdad, aunque parezca algo vanidoso querido lector. Desde que leí en alguna revista por ahí que eran la nueva gran banda, aquella que cambiaba la pisada, los escuché. Lo cierto fue que esos augurios se cumplieron en parte. Sus primeros discos fueron algo fresco, renovador. Los últimos no tanto pero sobretodo lo decepcionante de ellos ha sido su cambio de actitud. Antes, rockers que vendían sus canciones a conocidos en pequeñas fiestas y en las puertas del colegio. Antes, aquellos pibitos que recién compraban sus instrumentos y le pegaban duro y parejo. Hoy, unos señores que acomodaron su look a algo armado, artificial. Hoy, unos muchachos que tocaron en el escenario con poco u escaso diálogo, en un show simple y estructurado de punta a punta. Pero, suenan bien. Potente rock generan esos cuatro pendex del demonio.

Ahora uno de los ingredientes que hacen mítica esta noche. A mitad de camino del recital, el viento empezó a tornarse un toque más fuerte, las ráfagas despeinaban flequillos, la temperatura empezaba a bajar inversamente proporcional al calentamiento del campo. Con las últimas tres de los Arctic Monkeys, se armó un vendaval de aquellos, un temporal desproporcionado, la tormenta más zarpada que me tocó vivir sin protección alguna. La gente se fue juntando de a poquito a poco al medio del campo y los valientes, locos sueltos y/u otros empezaron a bailar, saltar y disfrutar a pesar y por esa adversidad climática. Flourescent Adolescent bajo la lluvia incesante y doliente, era un bálsamo para todos los que estábamos en ese campo. Todos nosotros no teníamos idea de la magnitud de lo que pasaba afuera del Monumental, para nosotros era una noche de goce como pocas. Para otros fue el final de sus vidas. Murieron 5 personas en Buenos Aires, y al día de hoy son 17 los fallecidos por este temporal sin precedentes. Para otros fue la perdida de su hogar, de sus pocas pertenencias, de una forma de vivir que a una semana de esa jornada, aún las autoridades no pudieron cambiar. Mi inconsciencia era tal ese día que no me dí cuenta de la situación hasta hace unas horas, al ver en perspectiva lo que había pasado. Mi lema, la felicidad es real solo cuando se comparte, en ese momento fue real. Esta pleno de alegría por compartir con amigos y ajenos. Pero la realidad de otros, amarga la noche.

Cambiemos la pisada.
A poner el corazón y las palabras para intentar describir esa noche que merece tener un cuento que la cuente.

¿Solo fuckin carisma? ¿Es eso solo lo que tiene Dave Grohl? ¿Son solo unos tipos que tocan con alma y corazón cada fuckin tema? No. Es una poderosa banda que hoy está en un nivel tremendo de música,  tocando en armonía y con una relación con el público realmente admirable. Pocos frontman se comunican como lo hace él a pesar de la vincha medio tonta que mostraba el otro día. Y la banda acompaña superlativamente. Todo suena bien, los cortes, las frenadas con olor a goma quemada, las aceleradas heavy, el fraseo punk. Todo es perfecto en esta banda hoy. Son muchos años en la ruta del rock.

Las luces estaban encendidas en el Estadio Monumental. Algo raro para un concierto de estas características pero la situación lo demandaba. Luces quemadas, el temporal y sus consecuencias a la vista. Aún con algunas gotas y un rumor que minutos antes decía que se suspendía todo, los Foo Fighters le pusieron el cuerpo a la noche y salieron a jinetear rayos y centellas. Desde el campo salía vapor. Literalmente el campo hervía. Todos nos desprendíamos de nuestros cuerpos agitados por todo lo que había pasado y pasaba, vivíamos para contarla. Gracias.


Cold day in the sun momento agradable en la noche anterior, tomó una dimensión superlativa cuando Taylor Hawkins pasó sin remera y en bermudas al frente del escenario y el ex batero de Nirvana, actual frontman de Foo Fighters ocupó la batería para marcar el ritmo y romper corazones. Una lágrima corrió por ahí. El anhelo de volverlo a ver ahí hecho carne. Gracias.

Stacked Actors fue rock en estado puro, algo - como diría un amigo - apotéosico. La suma de todas las partes. Se mezclaron ahí "Feel Good Hit of the Summer" de Queens Of The Stone Age y "Run to the Hills" de Iron Maiden. Heavy. Pat Smear partió guitarra y todo. Gracias.

La noche fue plena de guitarras frenéticas, alaridos e insultos, solos de batería rompedores de cabeza, todo para esa noche que uno espera que sea digna y termina siendo mítica. La carrasposa voz de Grohl era conmovedora, aún no sé como aguanto la intensidad que el mismo se impuso. La fuckin night se eternizó por todos estas situaciones - y más - de esa noche. Es más, hasta un amigo se enamoró de una chica empapada con su vestido de flores. Woodstock tan lejos y tan cerca. Gracias.

Salimos empapados de agua y rock, bendecidos por esa lluvia maldita que solo un tipo como Kurt Cobain podía enviar desde los más altos cielos. Y ahí nos fuimos, tarareando, con la panza llena, esquivando charcos y pensando: "la puta que vale la pena estar vivo". Zarpado es poco.






PD: por crónicas de rock de conciertos dirigirse a otras páginas.








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