Sigo hurgando sin culpa por un perfil de Caralibro en el que encuentro literatura que me gusta.
Es diferente a otras lecturas que uno puede hacer por ahí.
Pilar Xxxxxxxx
Invasión de pequeños monstruos (sumado a otras especies anteriores)
Andan por todos lados, con sus hebillas de colores y brillos, con sus
mochilas gigantes más gigantes aún que en los días de clases, están sin
sueño, más despiertos que nunca chocando gente, sin poder contralar los
movimientos de sus inexpertos cuerpos, con ese menosprecio a quien es
mayor, con la ignorancia de quien no ha recibido o incorporado aún los
buenos modales. Andan salticando por los andenes de los subtes, subiendo
a los colectivos, deslizando esa ingenuidad irritante entre los pies de
aquellos que llevamos una vida paralela en el microcentro porteño y que
sólo venimos a este rincón de la capital porque no tenemos más remedio y
no podemos entender esa necesidad de venir de paseo al infierno de las
peatonales más feas del mundo.
A semejante invasión revoltosa hay
que sumarle la falta de veinte formaciones de las líneas de subterráneos
de Buenos Aires, el colapso general que
enfrenta la ciudad en los tiempos que corren y los turista, los eternos
turistas, los turistas de siempre que siguen caminando con sus anchos
contornos las pequeñas calles del microcentro, siempre a paso lento.
Algo está mal. ¿No debería acaso separarse a aquellos que están
cumpliendo con las engorrosas obligaciones de la vida adulta de aquellos
que están paseando a velocidades de sulky por las mismas calles, usando
los mismos transportes?
Invasión de enanos, de pequeños
incivilizados, turistas, hoteles, micros sin techo para que se congelen
los cachetes los albinos gordinflones, prostíbulos, vendedores
ambulantes, oficinistas, empleados varios… Y recién estamos a miércoles y
recién estas vacaciones de inverno para unos pocos están empezando y
recién estoy pensando…
El 18 de Julio a la(s) 13:33
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